LA LEALTAD DE UN PERRO:
Había una vez, un niño que quería tener un perro, pero según ses padres, no se lo podían permitir.
Cuando llegó final de curso, el niño, que se llamaba Antonio, había sacado muy buenas notas para que sus padres le compraran un perro. Pero sus padres siguieron con la misma opinión, de que no se podían permitir el lujo de tener un perro.
Porque comprarse un perro en aquellas épocas era un lujo, solo tenían perros los ricos. Y si tuvieran uno, tendrían que cuidarlo y la comida era muy cara. Y tres, si se ponía enfermo lo tendrían que llevar al veterinario y eso también costaba mucho dinero.
Antonio cabreado, se escapó de casa. Y se fue a una perrera que había cerca de su casa, donde iba siempre que se escapaba. Sus padres preocupados salieron a buscarle, sabían que no habría ido muy lejos, porque era un niño muy vago. Lo buscaron por todas partes y no lo encontraron, hasta que a su madre se le ocurrió ir a aquella perrera tan solitaria. Al entrar en la perrera vieron enseguida a Antonio, que estaba dormido abrazado a un perro. Muy despacio lo cogieron sin despertarlo y se lo llevaron de vuelta a casa.
Llegó el verano, y Anronio estaba contento porque ya no tendría que ir al colego, pero triste a la vez, porque aún no tenía un perro.
Un día jugando en la calle con su vecina del campo, pasó por delante de ellos un coche, y de repente, del coche salió un hombre con un perrito. El hombre cogió a aquel perro y lo dejó en medio de la calle, y se subió en el coche y se fue, Antonio miraba al perro con deseo.
De repente apareció un camión que venía muy deprisa y con la intención de no parar, iba a atropellar al perro!!
Antonio sin pensárselo dos veces salió corriendo y cogió al perro, el camión estuvo a punto de atropellarlos, pero Antomio consiguió salvarse y salvar a aquel perrito tan bonito.
Antonio pensó que hacer con el perro, él quería quedárselo pero sus padres no le dejaban, pero sino se lo quedaba que iba a hacer con el perro?
Al final decidió quedarse con e perro, pero sin que sus padres lo supieran. Él sabía que aquello iba a ser una locura, pero lo tenía que hacer por Copito, que así era como le había puesto al perro.
Pasó el verano y sus padres no se enteraron que aparte de vivir con Antonio también estaban viviendo con un perro.
Al fin Antonio tenía que volver a ir al colegio, y estaba preocupado porque el iba a estar todo el día en el colegio y Copito estaría en su casa, y sus padres se podían esterar de que había un perro y lo hecharían de casa.
Entonces a Antonio, se le ocurrió una idea, y era ésta: esconder a Copito en el sótano de su casa, porque allí no bajaba nadie desde hacía un tiempo. Lo dejó en el sótano con una cama, y un bol con agua y otro con comida, y se fue al colegio un poco más tranquilo.
Cuando volvió del colegio bajó corriendo al sótano, pero Copito seguía allí durmiendo.
A día siguiente hizo lo mismo y se fue al colegio. Ese día su padre quiso bajar a buscar una cosa al sótano, y fue toda una sorpresa llegar allí y encontrarse con aquel perro blanco. Llamó a su mujer y le preguntó por el perro, pero ella no sabía nada. Esperaron a que llegara Antonio del colegio para hablar con él sobre el perro.
Cuando Antonio llegó del colegio, le esperaban sus padres con Copito. Antonio al verlos allí todos se hechó a llorar, Sus padres sorprendidos le dijeron que no llorara, que tenían que hablar.
Estuvieron hablando de que ellos no eran ricos y no se pedían permitir tener aquel precioso perro. Que no tenían tiempo para sacarlo a pasear, darle de comer...
Antonio saltó y les dijo que todo eso lo iba a hacer él. Pero sus padres también le dijeron que si alguna vez Copito se ponía enfermo lo tendrían que llevar al veterinario y eso costaba mucho dinero.
Antonio les dijo que él podía trabajar ayudando a su vecina y así ganaría dinero, y ahorrerí ese dinero para la comida de Copito y para el veterinario.
Sus padres al verle tan emocionado y tan seguro, le dijeron que sí.
Hoy en día Antonio tiene novia y viven con Copito en su casa.
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